TOP

Ejercicios para los conductores

Es usual que por conducir varias horas, los conductores de vehículos tengan dolores de espaldas, piernas, brazos y manos. A su vez, estos dolores pueden producir falta de movilidad en las zonas afectadas y limitaciones para ejecutar algunos movimientos. 

Es muy importante la prevención y realizar algunos ejercicios. Entre estas medidas, podemos mencionar las siguientes: 

  • la utilización de asientos ergonómicos dotados de regulaciones, 
  • hacer pausas periódicas para estirar las extremidades, 
  • dar paseos y
  • realizar ejercicios de flexibilidad






Generar el hábito de hacer estos ejercicios una o dos veces diarias  prevendrá o mejorará de forma significativa las dolencias que se originan por manejar varias horas, manteniendo una misma posición.
TOP

*** EN RUTA: consejos para evitar posibles accidentes



Aprender a ver de LEJOS mientras se circula con rapidez
  • Es preciso detectar los obstáculos desde una distancia que permita detenerse antes de llegar a ellos. Y, como pasan de uno a dos segundos entre la percepción visual de un peligro y nuestra reacción, se recorre una distancia apreciable antes incluso de que el vehículo comience a aflojar la marcha. Esta distancia aumenta con la velocidad. Y también aumenta con la fatiga después de 200 km o dos horas de conducción.
  • Por lo tanto, hay que dejar una distancia con el vehículo que tenemos delante  tanto mayor cuanto mayor sea nuestra velocidad.
  • Para reaccionar a tiempo es necesario mirar continuamente tanto hacia delante como hacia atrás, a través de los retrovisores del vehículo.

Aprender a ver de NOCHE
  • Conducir por la noche siempre precisa de un altísimo sistema de atención visual-motora para dar la respuesta adecuada en cada situación de la carretera.
  • La noche elimina gran parte de los contrastes, incluso para quien tiene una visión normal. Por la noche, sólo la retina periférica es verdaderamente funcional, pero ésta no distingue en absoluto la tonalidad de los colores, sino que solamente aprecia su brillo relativo.
  • Las modificaciones del contraste y de la sensibilidad cromática van a perjudicar las sensaciones de profundidad y movimiento, que son sin embargo indispensables para situarse y evaluar las distancias de los otros vehículos. Este sentido de la profundidad es 7 veces menos eficaz por la noche que durante el día.
  • Por la noche o con niebla las distancias son subestimadas, lo que supone retrasos en el frenado y explica ciertas colisiones.
  • Los conductores que tengan trastornos en la visión del color deben aumentar las precauciones en caso de conducción nocturna, con hielo o lluvia, y aumentar la distancia de seguridad.
  • Se aconseja que no conduzcan de noche las personas que tienen glaucoma, alta miopía o cataratas.
  • No es recomendable que conduzcan de noche las personas que hayan sido operadas con cirugía refractiva, aunque dispongan, de nuevo, de autorización para conducir.
  • Es necesario evitar las situaciones que puedan producir descompensación visual, como el estrés o el cansancio.

Aprender a ver los OBSTÁCULOS o RIESGOS cercanos a nuestro vehículo
  • Tanto en la conducción en la ciudad como en la carretera, otros vehículos pueden situarse muy cerca del nuestro, a veces demasiado cerca unos de otros, lo que puede dar lugar a accidentes. En consecuencia, debemos estar siempre muy alerta a cualquier imprevisto con los automóviles que tenemos delante, detrás o a los lados.
  • Mientras se vigila la carretera a lo lejos, es necesario percibir instantáneamente cualquier movimiento o cambio imprevisto que pueda suceder cerca de nosotros, bien sea de un vehículo que nos precede, o sobre la carretera misma.
  • Es preciso tener una buena agudeza visual, tanto de lejos como de cerca, con el objetivo de que se pueda efectuar una reacción rápida y calculada de frenado o de desvío.

Aprender a ver “RÁPIDO” mientras circulamos a gran velocidad
  • Ver “rápido” es percibir y comprender instantáneamente todo suceso que acontece en el conjunto del campo visual.
  • También es mirar rápidamente, moviendo los ojos desde lo más lejano a lo más próximo, en diferentes direcciones, y sin fijarse demasiado tiempo en un solo elemento, de modo que no se deje escapar nada.
  • Para ver “rápido” es preciso poder vigilar todos los ángulos y direcciones en cada instante. Aprender a ver es imponerse un método sistemático de observación y hacer de ello un hábito.

Aprender a ver las zonas LATERALES
  • Se puede aprender a estar particularmente atento a las informaciones que nos transmiten la visión lateral y los retrovisores.
  • Mientras se observa la zona delantera, es la visión periférica la que nos informa sobre lo que ocurre a los lados; por ejemplo, un vehículo que da la vuelta, un niño que intenta cruzar siguiendo una pelota, etcétera.
  • Es necesario, por lo tanto, entrenar nuestro campo visual para percibir al mismo tiempo todo movimiento o todo suceso que se produzca en el conjunto de nuestro ámbito de influencia mientras conducimos.

No olvidemos que con la fatiga, la somnolencia, el alcohol y el tabaco se estrecha el campo de visión y disminuye la sensibilidad a los desplazamientos, así como las facultades de apreciación de las distancias y de la velocidad.